
Todo para la familia: el modelo político que Oscar Parrilli dejó en el PJ neuquino
Redacción Diario NeuquenHablar de Oscar Parrilli en la política neuquina es hablar de una figura que sus críticos vinculan directamente con el clientelismo, la concentración del poder y la degradación de la vida interna del Partido Justicialista. Durante décadas, el dirigente construyó una estructura propia mientras el PJ provincial perdía capacidad de renovación y quedaba atrapado en disputas internas que alejaron a militantes y afiliados.
El proyecto político de Parrilli tuvo siempre una característica evidente: el peso de la familia. Su hija Lorena Parrilliocupa una banca como diputada provincial, su hermana Nancy Parrilli también fue legisladora y el propio Oscar ocupó cargos de relevancia nacional durante los años del kirchnerismo. Esa continuidad alimentó una acusación recurrente dentro del peronismo: todo para los mismos, todo dentro del mismo círculo.
La trayectoria de Oscar Parrilli a nivel nacional lo colocó además en el corazón del poder kirchnerista. Entre otros cargos, llegó a conducir los servicios de Inteligencia y se transformó posteriormente en uno de los principales defensores políticos de Cristina Fernández de Kirchner, condenada en una causa por hechos de corrupción. Para sus detractores, esa permanencia representa la expresión de una corrupción estructural defendida desde la política.
En Neuquén, el conflicto más reciente del PJ terminó de exhibir las consecuencias de esa lógica. El candidato respaldado por el sector de Parrilli perdió la elección interna por la conducción partidaria. Sin embargo, poco después se produjo una ruptura dentro de la conducción que debilitó a Asaad y modificó el equilibrio de poder que habían elegido los afiliados.
Para los sectores enfrentados al parrillismo, esa maniobra significó una nueva traición a la voluntad interna del partido. Asaad representaba una oportunidad para recuperar un PJ golpeado y perimido, pero la disputa por el control terminó imponiéndose nuevamente. El resultado fue un partido todavía más dividido y alejado de los afiliados que pretendían una renovación.
Ahora, Lorena Parrilli impulsa un proyecto para facilitar mediante herramientas digitales la afiliación y desafiliación partidaria. La iniciativa propone transparencia, accesibilidad y participación ciudadana. Sin embargo, la contradicción política es evidente: los mismos sectores cuestionados por cerrar durante años el partido ahora plantean abrir digitalmente sus puertas. El desafío del PJ neuquino no parece estar en cambiar el formulario de afiliación, sino en terminar con una cultura de poder que siempre dejó todo dentro de la familia.






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