Claudio Marín y el peso de los antecedentes: cuando el tiempo acomoda todo

Diario Neuquén publicó antes sobre su debacle, soportó la desacreditación y hoy encuentra respaldo en una sanción que llegó desde Río Negro.
04 de abril de 2026Redacción Diario NeuquenRedacción Diario Neuquen

En Neuquén y el Alto Valle ya no sorprende que cuando un medio chico se anima a contar lo que otros callan, aparezcan enseguida las presiones, los aprietes y los intentos de desacreditarlo. Eso fue exactamente lo que pasó con Diario Neuquén, un portal que viene creciendo desde abajo, sin estructura gigante ni padrinos de ocasión, y que hace tiempo decidió publicar información sobre la debacle de Claudio Marín cuando muchos todavía miraban para otro lado. Hoy, la suspensión por tres años resuelta por el Colegio de Psicólogos del Alto Valle Oeste volvió a poner ese recorrido en primer plano.

Lo que vino después de aquella publicación fue el manual de siempre: cuestionamientos, enojo, ataques y una persecución injusta contra un medio que hizo lo que tenía que hacer, que fue contar. A Marín no le molestó solamente lo que se publicaba. Le molestó algo mucho peor: que lo expusiera un portal chico, incómodo, sin miedo y cada vez con más llegada. Le molestó que Diario Neuquén dijera antes que nadie lo que después el tiempo terminó acomodando solo.

La embestida contra este sitio no salió de la nada. Se activó desde sectores del Frente de Izquierda neuquino y desde un pequeño ecosistema de militancia, sindicalismo, pseudo periodismo y agitación ideológica que actuó como suele hacerlo cuando no pasa lo que quiere: atacar todo, embarrar la cancha y desacreditar. Nombres como, Mabel Parra (del Partido Obrero y Aten Plottier) Julia Arias (ATE), Julieta Ocampo (Diputada y de izquierda socialista), Gabriela Suppicich (Partido Obrero, Diputada), Gabriel Pillado, (Izquierda - Aten Capital) Angélica Lagunas (Izquierda Socialista - Aten Capital) y Silvana Ojeda (“Periodista” que colabora en Diario Río Negro y Página 12). En vez de discutir el fondo de la investigación, eligieron instalar que todo era una operación política, una campaña de difamación o una maniobra armada. Quisieron aplastar a un portal humilde, sostenido por apenas cuatro personas, por animarse a investigar y publicar. No pudieron.

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A este sitio también se lo quiso vincular con el poder político, cuando claramente no es así. Diario Neuquén tiene pauta oficial, pero esa pauta apenas alcanza para cubrir una parte del costo operativo del medio. No existe una relación de dependencia política ni mucho menos un vínculo de pertenencia con el poder provincial. De hecho, en estos dos años y medio de gestión provincial, este medio sólo tuvo una reunión virtual con autoridades de la Secretaría de Prensa de Neuquén. Ese dato por sí solo desarma buena parte de las operaciones que se montaron para intentar ensuciar este trabajo periodístico.

Por eso también hubo que esperar. Hubo que dejar pasar el tiempo para decir con más claridad lo que en su momento algunos no quisieron escuchar. Porque este medio fue injustamente atacado por este caso, fue empujado al barro de la sospecha política y fue señalado como si estuviera al servicio de intereses ajenos. Nada de eso ocurrió. Lo que hubo fue una investigación periodística incómoda, realizada por un equipo chico, que después fue castigada con descalificaciones en lugar de ser respondida con argumentos.

Cabe destacar que este psicólogo fue contratado por Alexandra Sabio, una persona condenada por obstrucción al vínculo y que está llevando adelante una brutal campaña de desacreditación al padre de su hijo, contra quien no pesa ninguna denuncia ni prueba en su contra. La defensora de Marín, es justamente Sabio.

Hay además un dato que deja todavía más en evidencia aquella maniobra de desgaste: la confirmación no llegó desde Neuquén ni desde una interna política local, sino desde el Colegio de Psicólogos del Alto Valle Oeste, una entidad de Río Negro, no de Neuquén. Es decir, la validación de los antecedentes y del cuadro que rodeaba a Marín no surgió de una supuesta operación mediática, sino de un ámbito profesional ajeno al relato que quisieron construir para desacreditar el trabajo periodístico de este portal.

La caída de Marín no se explica por una operación mediática, sino por el peso de sus propios antecedentes, por las denuncias acumuladas, por los cuestionamientos éticos y por una secuencia de hechos que fueron armando un cuadro cada vez más difícil de esconder. Y ahí aparece un dato incómodo para muchos: Diario Neuquén estuvo antes. Lo vio antes. Lo contó antes. Y por eso quisieron castigarlo, correrlo de la cancha y hacerlo pagar el precio de no callarse.

Por eso esta historia tiene un doble valor. Por un lado, expone el derrumbe de una figura que durante demasiado tiempo se movió entre sombras, escándalos y cuestionamientos. Por el otro, confirma que Diario Neuquén, aun siendo un portal chico, viene haciendo algo que muchos medios más grandes ya no se animan a hacer: decir lo que incomoda. El tiempo, al final, fue lapidario. Y esta vez dejó una conclusión imposible de disimular: Diario Neuquén tenía razón, y eso fue justamente lo que algunos nunca le perdonaron. El caso Marín no termina acá. En los próximos días publicaremos una investigación sobre la papelera Envamar y las licitaciones con sobreprecios en hospitales de la zona.

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